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Mg. Gustavo Fadda

Qué dejó el primer semestre y qué esperan los empresarios para la segunda mitad del año
«Los resultados muestran un escenario muy diferente al optimismo que predominaba a comienzos de 2026. Sin embargo, también revelan que las PyME están reaccionando con nuevas estrategias para adaptarse al cambio.»
La economía argentina continúa atravesando un proceso de transformación que está modificando las reglas de juego para las empresas. Algunas de esas transformaciones responden a decisiones del Gobierno —como cambios normativos y medidas macroeconómicas—, mientras que otras provienen del contexto internacional y de una competencia cada vez más dinámica.
Desde hace diez años realizo una encuesta anual dirigida a empresarios PyME, cuyos resultados publico cada mes de febrero. Sin embargo, la velocidad de los cambios observados durante 2026 me llevó a realizar un relevamiento adicional para conocer cómo fue realmente el desempeño del primer semestre y cuáles son las expectativas para la segunda mitad del año.
El objetivo fue obtener una fotografía de un momento particularmente desafiante para las pequeñas y medianas empresas argentinas.
Para ello elaboré un formulario digital de siete preguntas dirigido a dueños, socios, directores y gerentes de empresas de distintos sectores. El relevamiento permaneció abierto durante algunos días y recibió 52 respuestas, que constituyen la base de este análisis.
En las próximas páginas comparto los resultados más relevantes de la encuesta y algunas reflexiones surgidas de mi trabajo diario junto a empresas PyME.
Antes de analizar los resultados, resulta útil conocer quiénes respondieron la encuesta.
Tabla 1. Tipo de empresa de los encuestados
| Tipo de empresa | Cantidad |
| Manufacturera | 21 |
| Servicios | 15 |
| Comercializadora | 8 |
| Importadora | 6 |
La primera pregunta buscó conocer cómo evaluaban los empresarios el desempeño comercial del primer semestre de 2026 en comparación con el mismo período del año anterior.
Los resultados muestran un escenario desafiante.
El 41 % de los encuestados manifestó que sus ventas fueron inferiores a las del primer semestre de 2025, mientras que un 31 % indicó haber obtenido mejores resultados y el 29 % restante declaró haber mantenido un nivel similar de actividad.
Sin embargo, al segmentar las respuestas aparecen diferencias importantes.
Las empresas comercializadoras e importadoras concentran la mayor parte de las respuestas positivas, mientras que las manufactureras, en general, calificaron el semestre como peor.
Esta diferencia confirma que el impacto de la actual coyuntura no es homogéneo y depende, en gran medida, del modelo de negocio y del sector en el que opera cada empresa.
El primer semestre no dejó un resultado uniforme para las PyME argentinas. Mientras algunos sectores comenzaron a aprovechar nuevas oportunidades, especialmente vinculadas al comercio y las importaciones, la industria manufacturera continúa enfrentando un escenario considerablemente más exigente.

Una de las preguntas de la encuesta buscó identificar qué cambios del contexto económico y regulatorio están teniendo mayor incidencia en la actividad de las empresas.
No se pidió a los participantes que calificaran esos cambios como positivos o negativos. El propósito fue conocer simplemente el nivel de impacto que cada uno de ellos está generando en la gestión cotidiana de las organizaciones.
Tabla 2. Nivel de impacto de las principales variables del contexto
| Acción/variable | Mucho | Poco | Nada | NS/NC |
| Dólar estable | 33% | 53% | 8% | 6% |
| Apertura de las importaciones | 43% | 27% | 28% | 2% |
| Aumento de tarifas | 39% | 51% | 8% | 2% |
| Nuevas leyes laborales | 4% | 53% | 41% | 2% |
| Inflación estable | 51% | 39% | 10% | 0% |
Las respuestas muestran que la estabilidad de la inflación, la apertura de las importaciones, el aumento de las tarifas y la estabilidad del tipo de cambio son hoy los factores que más influyen sobre la gestión de las empresas.
En cambio, las modificaciones introducidas en la legislación laboral aparecen como una variable con escasa incidencia práctica para la mayoría de los empresarios consultados.
Este resultado merece un análisis más profundo.
La inflación continúa ocupando un lugar central porque condiciona prácticamente todas las decisiones de gestión: la definición de precios, la rentabilidad de los negocios, la negociación con proveedores y, especialmente, la posibilidad de planificar inversiones con un horizonte razonable.
La apertura de las importaciones también genera un efecto significativo, aunque con una doble lectura. Por un lado, incrementa la competencia en numerosos mercados; por otro, abre oportunidades para incorporar nuevos productos, desarrollar alianzas comerciales o ampliar el portafolio de negocios.
Respecto del tipo de cambio, muchas empresas consideran que la estabilidad cambiaria aporta previsibilidad. Sin embargo, varios empresarios señalaron que esa estabilidad convive con un atraso relativo del dólar, situación que afecta la competitividad de algunos sectores y condiciona sus márgenes de rentabilidad.
Un dato que llamó particularmente mi atención es el escaso nivel de impacto que los encuestados atribuyen a las recientes modificaciones en la normativa laboral.
Cambios como la ampliación del período de prueba, las modificaciones en la base de cálculo indemnizatoria, la reducción de determinadas sanciones por falta de aportes o las nuevas disposiciones vinculadas con vacaciones y horas extras todavía no parecen formar parte de las principales preocupaciones de la mayoría de las PyMES.
Es posible que muchas empresas aún no hayan experimentado efectos concretos derivados de estas reformas o que, frente a un contexto económico desafiante, otras variables concentren hoy la mayor parte de la atención de los empresarios.
Además de responder las preguntas cerradas, esta última pregunta ofrecía un espacio para realizar observaciones adicionales.
Alrededor de veinte empresarios aprovecharon esa posibilidad y sus comentarios permiten enriquecer la interpretación de los resultados cuantitativos.
Los temas que aparecieron con mayor frecuencia fueron:
Aunque estos comentarios no constituyen resultados estadísticos, ayudan a comprender el estado de ánimo del empresariado y aportan contexto a las respuestas obtenidas.
La encuesta muestra que las preocupaciones de las PyMES no se concentran exclusivamente en una variable. Los empresarios enfrentan un escenario donde conviven una mayor estabilidad macroeconómica con nuevos desafíos vinculados a la competitividad, la rentabilidad y la adaptación a un entorno más abierto. En este contexto, la capacidad de anticiparse y ajustar la estrategia de negocio adquiere un valor cada vez mayor.
La encuesta muestra que las preocupaciones de las PyMES no se concentran exclusivamente en una variable. Los empresarios enfrentan un escenario donde conviven una mayor estabilidad macroeconómica con nuevos desafíos vinculados a la competitividad, la rentabilidad y la adaptación a un entorno más abierto. En este contexto, la capacidad de anticiparse y ajustar la estrategia de negocio adquiere un valor cada vez mayor.
Después de analizar el desempeño de la primera mitad del año y el impacto del contexto económico, la encuesta indagó cuáles son las expectativas de los empresarios para el segundo semestre de 2026.
Los resultados muestran un dato alentador: el optimismo continúa predominando, aun entre empresas que reconocen haber atravesado un primer semestre difícil.
Figura 3. Expectativas para el segundo semestre de 2026

Los resultados de la encuesta muestran una realidad interesante. Aunque el balance del primer semestre fue mayoritariamente desfavorable, las expectativas para la segunda mitad del año revelan un nivel de optimismo que merece ser destacado.
En términos generales, la mitad de los empresarios espera que el segundo semestre sea mejor que el primero, mientras que un 32 % considera que la situación se mantendrá sin cambios y solo un 18 % prevé un escenario menos favorable.
Este dato pone de manifiesto que las expectativas no siempre reflejan exclusivamente la realidad reciente. En muchos casos, también expresan la confianza de los empresarios en que las condiciones del mercado puedan mejorar durante los próximos meses.
Para profundizar el análisis, relacioné las respuestas sobre el desempeño del primer semestre con las expectativas para el segundo.
Los resultados muestran comportamientos claramente diferenciados.
Entre quienes calificaron el primer semestre como peor que el mismo período del año anterior, el 83 % considera que el segundo semestre también será desfavorable. Es decir, la percepción negativa del presente influye de manera significativa en las expectativas futuras.
Sin embargo, incluso dentro de este grupo aparece un dato interesante: el 16 % confía en que la situación mejorará durante la segunda mitad del año. Aunque representan una minoría, estas respuestas muestran que algunos empresarios consideran posible una recuperación.
En el extremo opuesto, entre quienes afirmaron haber tenido un primer semestre mejor que el de 2025, la mitad espera que el crecimiento continúe e incluso se fortalezca durante el resto del año.
En otras palabras, la encuesta revela una estrecha relación entre la experiencia reciente de cada empresa y su percepción sobre el futuro.
Las expectativas empresariales no dependen únicamente del contexto económico. También están condicionadas por la realidad particular que atraviesa cada empresa. Quienes lograron adaptarse mejor al nuevo escenario muestran una mayor confianza en el futuro, mientras que las empresas más afectadas tienden a proyectar la continuidad de las dificultades.
Hasta aquí la encuesta permitió conocer cómo evalúan los empresarios el contexto y cuáles son sus expectativas.
Sin embargo, la pregunta que personalmente más me interesaba responder era otra:
A diferencia de las preguntas anteriores, en esta instancia los participantes podían seleccionar más de una opción, ya que una misma empresa puede implementar varias estrategias simultáneamente.
| Estrategias y acciones | Respuestas |
| Aumentar la inversión en comercio exterior | 27% |
| Sumar una nueva línea de negocios (productos/servicios) al porfolio de la empresa | 43% |
| Aumentar la búsqueda de negocios en el territorio | 73% |
| Reducir personal | 18% |
| Reducir rentabilidad para mejorar resultados | 39% |
| Cambiar radicalmente el negocio de la empresa (dejar de hacer algo para hacer otra cosa) | 0% |
| Nada en particular, seguir haciendo más o menos lo mismo | 16% |
| Aumentar considerablemente la inversión en marketing tradicional y digital | 29% |
| Desarrollar canales alternativos de ventas | 31% |
| Desalentar canales y tomar contacto con clientes finales | 8% |
| Invertir en tecnología (rrhh, maquinarias, sistemas, IA) | 37% |
Los resultados muestran con claridad que la principal respuesta de las PyME frente al contexto actual no pasa por reducir su actividad, sino por salir a buscar nuevos negocios.
La estrategia más elegida fue aumentar la búsqueda de oportunidades comerciales, mencionada por el 73 % de los participantes. Este resultado refleja una actitud claramente proactiva: frente a un mercado más competitivo, muchas empresas optan por ampliar su presencia comercial antes que esperar una mejora del contexto.
En segundo lugar aparece la decisión de incorporar nuevas líneas de productos o servicios, elegida por el 43 % de los empresarios. La diversificación surge así como una alternativa para compensar la desaceleración de algunos mercados tradicionales.
También resulta significativo el porcentaje de empresas que planea invertir en tecnología, desarrollar nuevos canales comerciales o fortalecer sus acciones de marketing. Aunque estas iniciativas requieren recursos y planificación, muestran que muchas PyMES consideran indispensable mejorar su competitividad para sostener el crecimiento.
En contraste, las estrategias más disruptivas —como cambiar completamente el modelo de negocio— prácticamente no aparecen entre las respuestas. Del mismo modo, la reducción de personal fue mencionada en una proporción que destaco, parece bajo el número pero no es habitual que la pyme despida personal.
En esa entrevista propuse clasificar estas decisiones en tres grandes grupos: acciones sencillas, iniciativas de mayor complejidad y cambios estratégicos de fondo.
Los resultados de esta encuesta confirman buena parte de esas observaciones.
En mi trabajo cotidiano acompañando empresas, la acción que hoy encuentro con mayor frecuencia es precisamente la búsqueda sistemática de nuevos clientes y oportunidades comerciales. Se trata de una necesidad que también desarrollé en profundidad en el artículo «Generación de la demanda»” publicado anteriormente en mi blog.
La encuesta deja una señal alentadora. Aun en un contexto desafiante, la mayoría de las PyMES no permanece inmóvil. Por el contrario, está buscando nuevos mercados, ampliando su oferta e incorporando herramientas que le permitan competir mejor. Más que una actitud defensiva, predomina una estrategia de adaptación.
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